Veinte años después, John Leguizamo no sabe dónde meterse por culpa de «Super Mario Bros.»

Es broma. En realidad la peli no está tan mal. Es decir, no se parece en nada al juego, pero tiene un punto de chifladura conceptual, queriendo justificar todas las soluciones que en el juego funcionan sin problemas (muelles en los pies porque claro), aprovechar a Yoshi para hacer una jurassicparkexploitation… este tipo de demencias, normalmente generadas en una junta de accionistas entre gente muy seria que lo único que sabe es que en la película debe de haber dos hermanos porque Bros., suelen hacer que nos encariñemos con estos abortos. Leguizamo parece muy contento de que nadie haya quemado los negativos de la película veinte años después,  y cuenta algunas anécdotas del rodaje: el hecho de que contrataran strippers para amenizar una secuencia en una película para niños explica un poco todo. Pero todo, todo.

Lo mejor y lo peor de 2012: las decepciones

No hay paciencia que aguante esta época de mil tumultos, donde si no le toman a uno le por tonto en los noticiarios lo harán cuando reciba la nómina, al recoger las facturas o, peor, en ese comunicado de empresa que todos tememos que puede llegar en cualquier momento. Quizás algún día salgamos de esta época de irritación y vergüenza transformados en ciudadanos más críticos y responsables, pero entre que eso llega, lo que es seguro es que nos estamos convirtiendo en consumidores exigentes, a lo mejor sin mucho criterio pero desde luego poco dispuestos a pasar por alto cosas que se disculpaban mejor cuando uno tenía tiempo y dinero para invertir en este medio al que al final acabamos perdonando todo.

Y por eso, porque la cabra tira al monte y al final se recuerdan con nostalgia tremendos churros en cuanto dejan de picar los sesenta pavos gastados, en su repaso del año Mondo Píxel saca hueco para dejar constancia de todo aquello que no ha sabido estar a la altura. O a algo de aquello, al menos. O los cuatro que más me han molestado, qué demonios. Compañías, distribuidoras, jugadores, así nos las gastamos aquí.

Never forget.

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